Yessica, estudiante de un colegio de Ciudad Bolívar, finalista del Concurso de Ortografía

10 12 2009

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Estuvo a punto de perder el cupo en su colegio, pero le dieron otra oportunidad y ahora es una de las estudiantes más emprendedoras, dicen sus profesores.

“¿Por qué gané el Concurso de Ortografía? Ni idea, por chiripa creo yo, hay gente con mejor ortografía que yo en el colegio, pero vea, la vida nos da sorpresas, ahora me toca estudiar un montón para ver si llego hasta el grupo de los 16 finalistas. Me toca esforzarme porque mi abuelita, que me crió desde chiquita, está requeteorgullosa de mí.”

Yessica Paola Navas tiene 18 años y cursa grado 11 en el Instituto Educativo Distrital El Tesoro de la Cumbre, un colegio ubicado en la localidad Ciudad Bolívar de Bogotá. En dos meses va a graduarse como bachiller académica y le va a tocar enfrentarse a lo que ella llama la vida de verdad.

Por eso representar a su colegio en el XIII Concurso de Ortografía de EL TIEMPO significó para ella un golpe de suerte.

“Quiero ser oficial del Ejército de Colombia, pero entrar a la Escuela de Cadetes vale un platal. Imagino que si la hago bien y escribo todo lo que me dicten con buena ortografía, voy a poder conseguir lo que quiero.”

La hoja de vida colegial de Yessica registra, desde hace 13 años, cientos de visitas a la rectoría por mal comportamiento. Consuelo Saavedra, su directora de grupo, dice que aunque ella es indisciplinada, su voluntad para mejorar es ejemplar para todos en el colegio.

“Hace unos años estuvimos a punto de expulsarla del colegio por un incidente que pudo poner en riesgo su vida y la de sus compañeros, pero decidimos darle otra oportunidad -agrega-. El cambio ha sido sorprendente, hoy en día es una de las estudiantes que más actividades jalona”.

Yessica dice que no le gusta leer porque le da dolor de cabeza, que la lectura es ‘lámpara’ -boba, aburrida-, y que prefiere mil veces hacer teatro, bailar carranga con sus amigos y ver telenovelas.

“Tengo buena ortografía porque nos ponen a hacer planas cuando escribimos mal una palabra, y así no hay forma de que a uno se le olvide cómo se escriben las cosas -dice Yessica-. Pero eso es lo que menos me gusta de la clase de español”.

Lo que más le gusta es hacer teatro para fomentar la convivencia pacífica en el barrio, actividad con la que aprendió sobre la importancia y el poder del lenguaje gestual.

“Lenguaje gestual quiere decir que los movimientos y las posiciones del cuerpo significan cosas, como las palabras -explica Yessica-. Y eso en Ciudad Bolívar es muy importante saberlo porque aquí las palabras no significan lo que deberían.

“Si alguien le dice a uno que todo bien, hay que estar pilas porque le están diciendo que todo mal. Y si para rematar uno mira al que no es, o se roza los hombros con un desconocido de malas pulgas, se puede uno ganar un enamorado (enemigo) que luego venga y te meta tu puntazo (puñalada).

“Por eso todos los del colegio queremos cambiar la imagen del barrio tratándonos bien entre nosotros, que somos el futuro. Sí, antes Ciudad Bolívar era peligrosa pero ya no. Nosotros estamos cambiando las cosas para tener un futuro mejor.”

Fuente: EL TIEMPO

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