En los colegios con pedagogía Waldorf se enseña a través del arte y los juegos

29 09 2009

En esta forma de educación, las profesoras inician la jornada con una narración en un escenario que, según los pedagogos, pone a los niños en contacto con un entorno natural.

“Los cuentos, las rondas infantiles y el juego permanente son las cosas que más recuerdo de mi paso por el colegio. El jardín infantil fue una época que nunca voy a olvidar, época que la mayoría no recuerda”.

Juan Esteban Trujillo, bachiller educado con la pedagogía Waldorf-creada por el austriaco Rudolf Steiner-, sonríe cuando recuerda cómo empezaban los días en su jardín infantil, pues antes de comenzar el juego y las actividades diarias, su maestra le contaba un cuento inventado por ella: el mismo, todos los días durante un mes.

Una vela encendida, al lado de los otros tres elementos de la naturaleza (tierra, agua y viento), le imprimen al salón un ambiente que invita a la imaginación y la fantasía.

“La importancia de mantener el ritmo con cuentos, rondas y talleres artísticos es para que el niño comience a entender los tiempos, sin necesidad de saber las horas o los días” asegura Bertha Cecilia Zárate, profesora de preescolar que emplea este método.

No los dividen por curso

De la misma manera comienzan los días en la Corporación Educativa y Social Waldorf -ubicada en el sector de Sierra Morena, de Ciudad Bolívar, en Bogotá, y que brinda educación gratuita- y en el colegio privado Monte Cervino, en la vereda Tiquiza de la vecina población de Chía (Cundinamarca).

No tienen ninguna diferencia en la forma de educar, salvo el lugar en que trabajan.

Lo que pasa en el interior de estos dos lugares, así como en otras cuatro instituciones del país y en más de 3.000 en el resto del mundo, es que en preescolar los niños no están divididos por curso ni edad.

Los salones están dispuestos de acuerdo con el número de pequeños que una maestra, junto con un auxiliar, puedan atender. Antes de los 7 años, se evita la formación académica tradicional.

“No es oportuno lo académico para los niños, porque en ese momento del desarrollo las prioridades son otras”, afirma Manuel Herrera, gestor del Monte Cervino. En cambio, se centran en el desarrollo del cuerpo.

En esta técnica educativa los períodos duran siete años, porque, según la filosofía, durante ese tiempo el cuerpo puede hacer determinadas cosas.

“El primer septenio es fundamental, porque es el momento en el que la creatividad y la imaginación no pueden ser interrumpidas”, asegura César Augusto, pedagogo Waldorf.

Juan Esteban tiene hoy un cargo ejecutivo en una compañía francesa y casi no le queda tiempo libre: se la pasa tocando la viola en una banda que conformó con sus amigos.

El ciclo educativo

Preescolar. El salón es como una casa pequeña diseñada para los niños. No hay pupitres, sino una sola mesa. Sirve de comedor y para pintar y modelar arcilla. Sus maestras cocinan con ellos y para ellos. Este período termina cuando al niño se le caen los dientes de leche.

Primaria. Aparecen los grados y divisiones. Cada curso no tiene más de ocho o 10 estudiantes, se hacen visitas domiciliarias y se atienden los cambios anímicos de los niños. Las llamadas materias de ‘costura’ (arte o pintura) tienen más intensidad horaria que español o matemáticas.

Bachillerato. En esta etapa los acompañan profesores especialistas en cada área.

Autor: ANAMARÍA LEAÑO (Especial para El Tiempo)

Fuente: eltiempo.com / vida de hoy / educación

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