Con robots, estudiantes pueden aprender principios básicos de ciencia, pero también valores

13 07 2009
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Autoestima y capacidad para trabajar en equipo se fortalecen con la aplicación de la robótica en las aulas de clase.

Una muestra de esto es el proyecto de robótica auspiciado por la Fundación Telefónica y la Corporación Juntos Construyendo Futuro que se aplicó en el barrio Nelson Mandela de Cartagena.

Al ponerle música electrónica, bailaba. Con champeta, caminaba y con vallenato, retrocedía. Para eso lo habían programado los niños del club de robótica del Colegio Jesús Maestro de Sueños y Oportunidades de ese barrio de  Cartagena.

Era una de las creaciones más exitosas de estos jovencitos, que encontraron en la fabricación de robots un mecanismo para salir de su rutina.

Y una herramienta para aprender de la vida, porque “ahora entienden que no se puede esperar todo regalado sino que hay que esforzarse por conseguirlo”, indica René Padilla, pedagogo del proyecto de robótica auspiciado por la Fundación Telefónica y la Corporación Juntos Construyendo Futuro

Ya llevan tres años de relación con los computadores, la programación y la electrónica, y gracias a eso ha resultado fácil inculcarles disciplina y metodología de estudio.

“Antes no se interesaban por las tareas, pero ahora se concentran más fácilmente y han mejorado su rendimiento”, asegura el maestro.

Conociendo la tecnología

Similar es la percepción de Myriam Sepúlveda, docente de un colegio del noroccidente de Bogotá, donde los estudiantes también se han conectado con la tecnología.

“Pensábamos que era algo muy complejo, pero en realidad estamos rodeados de robots en nuestra vida práctica”, afirma la profesora al confesar que a ella misma le costó trabajo perderles el temor.

Pero cuando lo superó, ayudó a sus alumnos a seguir su camino y hoy defienden juntos la continuidad de las clases de robótica en su colegio.

“Porque a través de ellos se aprende a comunicar, se mejoran el trabajo en equipo y el respeto por las ideas ajenas”, enfatiza la maestra, que participó con sus hijos en el desarrollo de robots en el Campus Party, una fiesta tecnológica que concluye hoy en Bogotá.

Allí se reunieron el viernes cerca de 300 profesores que recibieron capacitación de la Fundación Telefónica y la Universidad Javeriana para que, como Myriam, inculquen en los niños el gusto por la tecnología, y la robótica cobre fuerza como una materia del pénsum escolar.

Aunque, según Lina Ramírez, gerente de Ingenio Soluciones Electrónicas, empresa que ofrece talleres para niños, se trata de “un campo interdisciplinario que ayuda a transmitir conocimiento científico y hasta ético”.

Para ella, lo importante es que la construcción y la manipulación de robots permita al mismo tiempo la diversión y el aprendizaje.

Y esa justamente fue la experiencia de María Alejandra Parrado, una niña de 13 años, que ya sabe construir sus propios juguetes electrónicos.

En casa tiene diez, y a su corta edad se siente orgullosa de ser “experta en soldaduras, resistencias y motores”.

Ella aprendió a fabricarlos con residuos electrónicos, como piezas de computadores viejos o motores de carritos.

Porque, de acuerdo con Carlos Narváez, coordinador de la línea de robótica de la Secretaría de Educación de Bogotá, “se impone la tendencia de los robots ecológicos”.

Aunque, no por eso resultan baratos.

Según Alejandro Forero, colaborador de Mundo Robótica, rescatar una pieza de un PC inutilizable puede llevar entre 20 y 30 horas de trabajo. “Y eso es dinero”, dice, al hacer referencia al gran pero que tiene la robótica: que puede ser un hobby costoso.

¿Qué es, para qué sirve y cómo se enseña la robótica?

En principio, la robótica es “una etiqueta atractiva para referirse a la tecnología de punta”, que encierra otras áreas, como la mecánica, la programación, la electrónica y la mecatrónica.

De acuerdo con Diego Corrales, ingeniero electrónico y coordinador de la línea de tecnología en Maloka, “la robótica es más bien una excusa para explorar todos esos temas”, que abarcan también Internet y la miniaturización de los dispositivos electrónicos.

Para empezar, a los niños, desde los 5 años, se les pueden enseñar los principios de todas estas disciplinas, de modo que entiendan mejor el porqué de las cosas.

“De comienzo pueden tratarse temas sencillos, como la electricidad y la iluminación, que tienen que ver mucho con lo que ellos viven” y que les sirven para asimilar cómo funcionan los robots, explica Corrales.

De esa forma, “los niños aprenden construyendo y no destruyendo, como debimos aprender nosotros”, señala, por su parte, Lina Ramírez, de Ingenio Soluciones Electrónicas.

Y así, también, “los conceptos les quedan más claros y se familiarizan con las máquinas de la vida cotidiana que muchos de nosotros no entendemos”, resalta la joven, algo que, a su juicio, es fundamental para el desarrollo de la ciencia y la tecnología en el país.

“Si se les inculca desde pequeños, es más probable que cuando grandes hagan adelantos para el país”.

FUENTE: ELTIEMPO.COM

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