Clase de formación en ciudadanía y convivencia se ofrece en varias instituciones de Colombia

9 07 2009

COLOMBIA – Son muchas las iniciativas en el país que hacen parte de un interés institucional por enseñarles a los jóvenes a ser buenos ciudadanos y convivir pacíficamente.

De un tiempo para acá no se oyen más gritos ni peleas en la casa de Alejandro Almonacid. Su madre, una empleada doméstica, acepta que “era muy brusca”. María Rubiano trataba a sus hijos como la trataron a ella sus papás.

Pero desde que se integró a la Escuela de participación, derechos humanos y construcción de ciudadanía, es otra.

“Ya no les pego, ahora hablo con ellos y es más bonita la relación”, asegura.

Porque también sus hijos aprendieron de convivencia. “Me gusta más así”, dice Alejandro, el segundo de los cuatro, convencido de que “lo primero es el diálogo para resolver cualquier problema”.

Él también lo aprendió en los talleres del Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (Idpac) de Bogotá y la Escuela Galán.

Lo que buscan es mejorar el tejido social a través de la formación de “ciudadanos activos que se reconozcan como sujetos de derechos y sepan a dónde acudir cuando los sientan vulnerados”, señala Tania Figueroa, directora de proyectos de la Escuela Galán.

Mediadores de conflictos

Pero también pretenden que los niños se conviertan en multiplicadores de ese conocimiento. Y en eso, Alejandro ha hecho muy bien la tarea.

“Yo les fui enseñando a mis compañeros y ahora el trabajo en equipo es mejor. Así salimos adelante todos”, dice orgulloso de haber logrado un cambio positivo en su salón.

Esa misma sensación la tienen Karen Moreno y Carolina Pinilla, dos estudiantes de noveno año del Colegio Antonio Van Uden, de Bogotá, que fueron designadas para conformar un comité de resolución de conflictos.

Después de capacitarse con el proyecto Hermes de la Cámara de Comercio dirimen peleas y ayudan a lograr acuerdos.

“La una quiso pegarle a la otra, nos metimos para hablar con ellas. Recapacitaron y ahora ya están de amigas otra vez”, relata Carolina al recordar su primera prueba de fuego como conciliadora en el colegio.

Una experiencia similar viven los estudiantes de la Institución Educativa Agustín Nieto Caballero de Dosquebradas (Risaralda), a donde llegó el programa de Habilidades para la Paz de la Alta Consejería para la Reconciliación.

“Se formaron algunos niños en convivencia ciudadana y ahora ellos son un eslabón entre sus compañeros y los profesores para solucionar dificultades”, indica Fabián Aristizábal, docente de la institución.

Olga Gutiérrez, directora del Idpac, “es justamente lo que necesita el país ante tanto conflicto: ciudadanía que construya sociedad”.

Qué son las competencias ciudadanas

Las competencias ciudadanas permiten que cada persona contribuya a la convivencia pacífica, participe activamente en la democracia y respete las diferencias.

De acuerdo con los lineamientos del Ministerio de Educación, los colegios deben contribuir en el desarrollo de esas competencias de forma transversal en todas las áreas del conocimiento, pero deben inculcar principalmente:

  • La convivencia y la paz.
  • La participación y la responsabilidad democrática.
  • La pluralidad, la identidad y la valoración de las diferencias.

Sin embargo, todos estos son asuntos que deben tener una base de formación familiar y deben practicarse de forma continua en la comunidad.

FUENTE: ELTIEMPO.COM

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